Isidro nos mandó un comentario, que reproducimos para conocimiento de las familias afectadas por el robo de niños en las maternidades.

 

Ilustramos este artículo con una imagen de Carmen Torres Franco, que denuncia el robo de su hermana en la clínica O'Donnell en 1968 (Foto: El País).

Isidro escribió:

Después de ver en internet muchas fuentes sobre búsqueda de niños robados y adoptados ilegalmente he llegado a algunas irrefutables conclusiones… En las adopciones ilegales es obvio que modificaron las fechas de nacimiento, y posiblemente en algunos casos la ciudad y la clínica, creo que el único dato fiable es el año y no siempre, sólo los padres saben con absoluta certeza la fecha y lugar de nacimiento, los hijos se guían por unos documentos adulterados y por unos padres adoptivos que no dicen la verdad. También he observado el supremo poder de las monjas en las adopciones. En Madrid había dos monjas que jugaron un papel muy importante en las adopciones ilegales y en connivencia : MARÍA GÓMEZ VALBUENA (Clínicas Santa Cristina y San Ramón) y PURA FERNÁNDEZ GONZÁLEZ (Clínicas Loreto, Nuestra Señora del Rosario…)

Analizando los hospitales de Madrid se observa que cuando los hijos adoptados buscan sus orígenes creen haber nacido en la Clínica San Ramón el 90 %, y el 10% en Santa Cristina y O’Donnell, son muy raros los hijos que creen haber nacido en otras clínicas de Madrid. Sin embargo cuando los padres buscan a sus hijos, aunque es verdad que estas clínicas anteriores copan los primeros lugares, aparecen con relativa frecuencia otras clínicas: Nuestra Señora del Rosario, San José, Loreto, Santa Elena, Concepción, Cruz Roja, La Paz, El Pilar, La Milagrosa, Casa de la Madre… La lectura que se puede hacer, que el sentido común dicta, sólo puede ser ésta: Algunos bebés nacidos en otros hospitales de Madrid aparecen en los documentos como adoptados en el hospital San Ramón, donde funcionaba el aparato burocrático corrompido bajo la dirección de un médico llamado Dr. Eduardo Vela Vela y una monja, María Gómez Valbuena, personajes indeseables, sin moral ni sentimientos. Las clínicas Santa Cristina y O’Donnell eran como sucursales de la Clínica San Ramón en este denigrante tráfico de niños y todo tiene su explicación, pues la mano derecha del Doctor Vela era sor María Gómez Valbuena, que era asistente social en la maternidad pública de Santa Cristina, en O‘Donnell, y a la vez trabajaba con el doctor Vela en la clínica privada de San Ramón. Era conocida en todo el país como “la monja que conseguía niños”, porque conseguía niños de distintas clínicas para satisfacer las muchísimas peticiones. COMETEN UN GRAVE ERROR LOS HIJOS ADOPTADOS QUE SE AFERRAN A LA IDEA DE QUE NACIERON EN SAN RAMÓN, PORQUE ASI CONSTA EN LOS DOCUMENTOS DE ADOPCIÓN, DESCARTANDO OTRAS OPCIONES, PUES ES EVIDENTE QUE EN ALGUNOS CASOS PROCEDEN DE OTRAS CLÍNICAS DE MADRID, Era tan grande el volumen de adopciones ilegales que se atribuyen a la Clínica San Ramón que era imposible cubrir la gran demanda de niños adoptados con los niños que nacían en esa clínica. Esa gran demanda de niños robados desde la Clínica San Ramón se ve reflejada aún más en las redes de tráfico de bebés operaban entre los años 60 y finales del los 80 desde Madrid (Clínica San Ramón y Santa Cristina) a toda España: Una que unía Madrid con Valencia, otra al el Norte, País Vasco y Navarra,..etc. Por otra parte se ha demostrado que España fue un supermercado internacional de bebés, muchos recién nacidos acabaron en Alemania, México, Estados Unidos y Sudamérica.

No menos poder que sor María Gómez Valbuena tenía Sor Pura Fernández González. Esta monja también estuvo inmersa en adopciones ilegales en los centros que pasó: una residencia de madres solteras en Carabanchel, y en la clínicas, Loreto , Nuestra Señora del Rosario y en connivencia con otras clínicas de Madrid (San Ramón)… Muchos matrimonios felizmente padres adoptivos de criaturas nacidas en la clínica Nuestra Señora del Rosario, y entregadas por la religiosa podrían dar fe de su intervención. Muchos de ellos se sienten tan agradecidos por sus nuevos hijos que por nada del mundo denunciarían la ilegalidad de su adopción. Sin que haya mediado denuncia pública alguna, el papel de sor Pura debió de alcanzar tal volumen de actividad que tanto los directivos del Consejo Superior de Menores como la Diputación de Madrid, bajo control socialista, mediaron para apartar a la orden de sor Pura de la dirección del centro de Carabanchel y encomendársela, bajo control, a la orden de las oblatas. En 1985, Inmaculada G. Mardones, periodista de El País, relataba en varios reportajes que una monja llamada Sor Pura tenía, desde hacía muchos años, un negocio de adopciones ilegales en diversas clínicas y hospitales de España, entre ellos Nuestra Señora del Rosario de Madrid. El negocio de la monjita funcionaba a la perfección, pero algo debió de fallar en un momento dado, hubo detenciones y esta bendita hermana, en vez de ingresar en prisión, fue trasladada a otro lugar para evitar el escándalo.

No solo ETA tiene que pedir perdón por todos y cada uno de los crímenes perpetrados a lo largo de la historia, también la iglesia debe pedir perdón por los robos de niños recién nacidos en los que han tomado parte activa las monjas y curas. Aunque las autoridades competentes no están sensibilizadas por esta triste historia del tráfico de niños y no están dispuesto a llegar a la verdad , porque puede la mierda salpicar a peces gordos,, debemos aunar esfuerzos y organizarnos. En primer lugar sería ideal conseguir un único banco de ADNs de padres e hijos centralizado en Madrid y como el único dato fiable es el año, sería ideal distribuir por años de nacimiento. . . ISIDRO