MÉXICO. El término “madre soltera” puede usarse de manera ofensiva
Los problemas que enfrentan con frecuencia los hogares monoparentales son la falta de recursos, sobrecarga de trabajo en la mujer y falta de acceso a servicios institucionales.
En México, la legislación destaca que se “entiende por madre soltera o sola a la mujer soltera, abandonada, separada, viuda o divorciada que cría de sus hijos menores de 16 años, sin la presencia física ni el apoyo económico del padre o cualquier otro varón”.
Se recurre al término de madre soltera de manera ofensiva, sobre todo en aquellas mujeres, especialmente jóvenes, que sin el acta de matrimonio ni el apoyo de un hombre llegan a la maternidad. Cabe destacar que las mujeres son en su mayoría jóvenes, menores de 30 años.
Este sector de la población, que en ocasiones es discriminado y agredido con calificativos despectivos, se convierte en madre de manera consciente y voluntaria, o bien forzadas mediante el engaño, la violación o la falta de información en métodos anticonceptivos.
Un estudio de la Cámara de Diputados reveló en el 2008, que en México existen 4.5 millones de madres solteras, separadas o viudas, quienes al igual que sus hijos son sujetos de discriminación.
Mientras que cifras del Consejo Nacional de Población (Conapo) afirman que solo 880 mil mujeres se consideran madres solteras, de las cuales 9 de cada 10 tienen hijos menores de 18 años, mientras que 6 de cada 10 viven con su padre o madre. Además el 71.8% de ellas trabaja, aunque la tercera parte vive en condiciones de pobreza.
Las madres solteras en la actualidad enfrentan grandes retos, ya que son las responsables de proporcionar educación, alimento, protección y formación a los hijos.
Los problemas que enfrentan frecuentemente los hogares monoparentales son la falta de recursos, sobrecarga de trabajo en la mujer y falta de acceso a servicios institucionales.
Sin embargo, se debe reconocer la labor de estas mujeres que se encargan de la crianza y educación de los hijos sin la participación del padre. Ya que además desafía un estereotipo; su valor ante la vida, actualmente, es una fuerza para la sociedad y para otras mujeres en la misma situación.
En México, se confrontan serios problemas a nivel social, siendo el más grave la discriminación por motivos de su condición; se le menosprecia y critica. Incluso, se le ha tachado de inmoral; en ocasiones puede ser víctima de hostigamiento sexual, afectándola psicológicamente.
Algunas mujeres han sido y son víctimas de violencia intrafamiliar; la mayor incidencia se encuentra en los padres de madres solteras jóvenes, que la maltratan psicológica o físicamente, tanto a ellas como a su hijo(a).
En México, la legislación destaca que se “entiende por madre soltera o sola a la mujer soltera, abandonada, separada, viuda o divorciada que cría de sus hijos menores de 16 años, sin la presencia física ni el apoyo económico del padre o cualquier otro varón”.
Sin embargo, quedó pendiente de aprobarse la iniciativa de “Ley Federal sobre Derechos de Madres solteras o sola” desde principios del 2010.
La propuesta contemplaba que las madres solteras recibieran ayuda económica, con dos salarios mínimos. Además de aprobarse la ley quedaría prohibida cualquier conducta discriminatoria contra este sector de la población, ya fuera en materia política, laboral educativa, vivienda, cultural, entre otras.
La reforma que se analizaba en comisiones de la Cámara baja proponía que se sancionaran con una pena de tres meses a dos años de prisión los actos discriminatorios efectuados contra la madre en esta situación o a sus hijos.
En Durango es necesario que se presente una iniciativa de ley para la protección de las madres solteras que frene cualquier acto discriminatorio que lesione o menoscabe sus derechos.
Así como que se reconozca a las mujeres que sostienen un hogar, ofreciéndoles opciones para tener acceso a servicios de vivienda, seguridad social, salud, además de un salario remunerado.
Por su parte, el Instituto de la Mujer Duranguense está dispuesto a colaborar para que estas iniciativas de ley se hagan realidad.
Además, como institución, está abierto para apoyar psicológica y jurídicamente a las familias monoparentales.
Por: FÁTIMA GONZÁLEZ HUÍZAR DIR. DEL INSTITUTO DE LA MUJER DURANGUENSE.
Procedencia de la información:
El Siglo de Durango
CRECEMOS EN IGUALDAD EL RETO ¿Y LAS LEYES?




