La mayoría son mujeres que quedaron embarazadas muy jóvenes y, como no tuvieron el apoyo de sus parejas o la relación no prosperó, han debido criar solas a sus hijos. Sin duda, una tarea difícil, que ha tenido sus altos y bajos, pero que muchas de ellas han sabido sortear con éxito gracias a su esfuerzo y, en ocasiones, la ayuda de su familia.
Lo más importante entre una madre y un hijo, independiente de si es soltera o no, es crear un vínculo afectivo que le dé seguridad al niño y así pueda tener una buena base de cariño que no se verá perturbada por la falta del padre.

Lo más importante entre una madre y un hijo, independiente de si es soltera o no, es crear un vínculo afectivo que le dé seguridad al niño y así pueda tener una buena base de cariño que no se verá perturbada por la falta del padre.

El sicólogo de la Universidad Central, Claudio Barrales, dice que lo más importante entre una madre y un hijo, independiente de si es soltera o no, es crear un vínculo afectivo que le dé seguridad al niño y así pueda tener una buena base de cariño que no se verá perturbada por la falta del padre.

El profesional explica que si la mamá o alguien de la familia ejerce el rol del padre, no se va a notar la ausencia del progenitor, ya que tendrá un modelo a seguir que le va a enseñar como sociabilizar.

“Los niños solamente criados por la madre son más verbales que físicos. Al momento de socializar usan poco la defensa física o la expresión física, sobre todo los que están en edad escolar. En vez de jugar brusco con sus pares, ellos van a preferir la conversación”, comenta el especialista.

Claudio Barrales asegura que es bueno que los niños tengan una figura paterna, “adulto masculino significativo”, que puede ser el abuelo o un tío. “Si se le explica cuando sea mayor de diez años no hay ningún problema. Lo malo es cuando crecen hasta los 20 ó 30 años creyendo que esa persona es el padre biológico”, afirma el sicólogo.

Con papá.
Con papá.

El experto también señala que los hijos de madres solteras pueden crecer en condiciones muy similares a las de las familias tradicionales, ya que gracias a la actual ley no hay hijos ilegítimos, por lo tanto no existe discriminación.

MAMÁ QUE VALE POR DOS

Pía tiene dos hijos, Benjamín y Agustina, de 9 y 2 años, respectivamente. A ambos ha tenido que criarlos sin el padre, situación de la que ha podido salir adelante gracias a la ayuda de los abuelos maternos.

A pesar de eso, Pía confiesa que se vuelve difícil educarlos sola, ya que los niños demandan bastante tiempo y están en etapas distintas, por lo que ahí se siente esa ausencia.

“Yo me apoyo bastante en los abuelos, por eso el tema de los afectos no se nota mucho, aunque debo reconocer que Benjamín, que es más grande, de repente me pregunta o me dice que todo sería distinto si estuviera su papá”
, cuenta Pía.

En este caso, la persona que cumple el rol de padre de sus hijos es el abuelo. De hecho, los niños le dicen “papá abuelo” y, según Pía, a pesar de que su progenitor está ausente, ellos ven una familia completa.

“Existe una mamá y un papá, que en este caso son mis padres y además de eso ellos tienen su mamá. No hay discusiones fuertes o cosas raras que de repente están en las parejas, así que se libran un poquito de eso”
, reflexiona.

Pía piensa que, de alguna manera, sus hijos pueden verse afectados por la ausencia del padre, pero también reconoce que cada día se favorece más a las madres solteras. “Antes te apuntaban con el dedo, era más recriminado y ya no es tanto porque también está la mamá separada y, en ese sentido, se asemejan bastante”, destaca.

Procedencia de la información:
123
Madres solteras y la fortaleza de ser también padres

Calendula
calendula@yosoymadresoltera.com