MADRE SOLTERA POR ELECCION: «Si echo en falta una pareja es por su sueldo»
En los últimos cuatros años se han cuadruplicado las mujeres que optan por la maternidad en solitario mediante reproducción asistida.
Hace ocho años Rosa Maestro tuvo a su hija por inseminación artificial, una técnica que supone un desembolso de entre 800 y 1.000 euros por tratamiento, ya que la Seguridad Social no ofrece esta prestación a las mujeres sin pareja.
Esta madre soltera confiesa que no ha echado de menos la presencia de un padre ni en el embarazo, ni en el parto, ni cuando su hija ya estaba en el mundo. Para ella su familia ha sido un gran apoyo y para su hija las figuras masculinas son los hermanos y amigos de Rosa. «Si echo en falta una pareja es en el tema económico. Que entren dos sueldos hoy en día es muy importante. Es mi sueldo para todo y siempre está la cosita de qué hacer si falla», explica.
Siempre tuvo claro que quería ser madre, pero no pronto, y que, llegada cierta edad, lo conseguiría cualquiera que fuera su situación sentimental. «Había tenido varios fracasos amorosos y tras romper mi última relación decidí que era el momento de ser madre por mi cuenta. No iba a buscar al padre de mi hijo una noche cualquiera por ahí o esperar a iniciar una relación y que cuajara», cuenta.
El donante anónimo
Su hija no ha llegado a preguntarle directamente quién es su padre, pero Rosa se ha encargado de que la pequeña conozca su origen desde el principio a través de «un cuento» sobre su nacimiento que ha ido actualizando según crecía.
En cualquier caso, si la niña quisiese algún día conocer a su progenitor lo tendría complicado porque la ley protege la identidad del donante que acude a un banco de semen. Rosa ni siquiera sabe qué aspecto tenía el hombre. «En España no se pueden elegir las características del donante ni conocerlo, pero tampoco he tenido nunca curiosidad por verle», asegura.
«En IVI intentamos no caer en elegir el donante a la carta. Simplemente buscamos que sea compatible en grupo sanguíneo, que sea una persona sana y que el color de pelo y la altura sea parecido a la receptora», explica el doctor Requena, que recuerda que todo donante debe pasar primero un estudio psicológico y estar exento de enfermedades genéticas o de transmisión sexual.
Más ayudas
Aunque socialmente ya no hay estigma, las madres solteras se siguen sintiendo «políticamente discriminadas». Rosa, que además es fundadora de la web www.masola.org, se queja de que en España las familias monoparentales, unas 80.000, «no existen». «Por cuarto año consecutivo el Gobierno no aprueba en los presupuestos que las madres solteras con dos hijos sean familias numerosas, cuando desde hace más de cuatro años lo son viudos y viudas; nos desgravan menos por hijo y no entramos en el bono social», denuncia.
A pesar de los obstáculos administrativos, Rosa se ha animado a tener otra hija, pero esta vez mediante acogimiento internacional permanente. «Ahora con la segunda voy más estresadilla. Estés en pareja o soltera, te lo ponen muy complicado porque tienes que dar el “do de pecho” en el trabajo, en casa, deberes, médicos… es complicadísimo, pero no por estar sola sino simplemente por ser madre».
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«Si echo en falta una pareja es por su sueldo»
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