LA MASTURBACIÓN FEMENINA. Buen sexo
La masturbación femenina. Buen sexo
Escrito por Lilia Ramírez
Publicado en Revista Pantagruélica
Martes 16 de Febrero de 2010
Hoy le pregunté a un amigo que si sus parejas sexuales le habían confiado si se masturbaban o no, me contestó que la mayoría no conocía “esa parte” de su cuerpo, por prejuicio al pensar que era pecado frotarse y obtener placer.
La masturbación femenina es un acto de autoconocimiento del cuerpo, un momento de intimidad donde está la mujer a solas con su sexualidad y el placer que despierta puede ser aliado en el futuro de una relación sexual exitosa con su pareja.
Cuando una mujer se conoce y sabe exactamente lo que le provoca placer puede comunicárselo a su pareja sexual para llegar al umbral de manera afortunada. Pero en la realidad pareciera que hay dos frentes: por un lado las mujeres que lo hacen pero no lo comparten y aquellas que lo logran y lo comparten, estas sería las menos.
Tocarse el clítoris es una práctica sana. Desafortunadamente a lo largo de la historia la masturbación femenina ha estado catalogada como inmoral.
Hay beneficios implícitos en la masturbación femenina; disminuye los cólicos menstruales, reduce la anorgasmia (ausencia de orgasmos) y libera la tensión, ya que es un liberador de energía que gracias al clítoris se dispara con un placer incomparable.
A diferencia de los hombres que ya le han puesto diferentes nombres como “paja”, “puñeta” “chaqueta” entre otros, incluso se comenta entre amigos para llevar el récord de una virilidad a toda prueba, las mujeres simplemente se masturban pero no le han dado un nombre específico conocido.
La mujer cuenta con el órgano más excitable del cuerpo humano cerca de 5 mil terminaciones nerviosas se reúnen en un órgano de apenas 1.5 centímetros de longitud, en su área exterior.
Está demostrado que hay más mujeres que hombres que se inician en la masturbación antes de los 10 años de edad. Lo hacen así entre el 20% y el 42% de las mujeres, al menos. También hay un 42% a 52% de mujeres que comienzan a hacerlo, como los hombres, durante la adolescencia. Por eso, las mujeres aprenden a masturbarse espontáneamente con mayor frecuencia que los hombres. (fuente wikipedia)
Hay varias técnicas para hacerlo, según terapeutas sexuales, lo importante es estar a solas en un lugar donde nos sintamos tranquilas, puede ser el baño, nuestra habitación o un lugar que sea nuestro espacio.
Aquí está la clave; es un momento para nosotras, cuando estemos ahí solo tenemos que recostarnos relajadas y explorar la vulva, el clítoris y frotarlos suavemente, si colocamos un poco de lubricante es mejor, para que esta experiencia no sea dolorosa.
Recostadas boca arriba colocamos el dedo anular y el índice alrededor del clítoris y damos pequeños golpecitos, suaves, y luego repartimos movimientos circulares alrededor tocamos los labios menores que se arropan por los labios mayores.
Poco a poco vamos explorando la vulva, podemos colocar nuestra mano encima en forma de cuchara y hacemos movimientos ascendentes hasta el pubis subiendo y bajando suavemente.
También podemos iniciar con frotar con un dedo el clítoris y otro introducirlo en la vagina, que ya estará lubricada lo que aprovecharemos para frotar en húmedo, esto ayudará a que haya más sensaciones.
El baño o la ducha pueden ayudarnos a que haya más excitación cuando el chorro de agua moderado se postre sobre nuestro clítoris y dejemos correr el agua haciendo vibraciones naturales que ofrezcan más placer.
También en la ducha podemos aprovechar para frotarnos con nuestros dedos -el dos y tres, índice y pulgar- rodeando el corazón que está hacia afuera del clítoris y apretarlo suavemente, ya que es un órgano sensible, luego frotarlo. Hay que saber que un lado del clítoris es más sensible que otro, hay que identificarlo.
Con las piernas cerradas sobre la cama boca arriba, apretando hasta sentir que nuestro clítoris se endurece, ya que bajo la piel, y en estado de excitación puede alcanzar una longitud de 11 centímetros podremos lograr un orgasmo clitoriano.
Aquel hombre que diga que no disfruta el gemido de una mujer al masturbarse, es un ignorante, ya que varios amigos me han confiado que ver a su pareja sexual masturbarse, les provoca más placer y están seguros de que esa mujer disfruta como ninguna otra.
Como mujeres tenemos el derecho a disfrutar y sentir placer porque nos lo merecemos, y porque como todos contamos con las herramientas para hacerlo, los prejuicios son de antaño, está en nosotras el saber que contamos con lo más preciado que es nuestro deseo y lo compartimos con quien nosotras decidimos.
Hasta pronto, buen sexo para todos y todas.



