LA CRISIS FRENA LA PROPUESTA PARA ELEVAR HASTA 20 SEMANAS LA BAJA POR MATERNIDAD
Políticas sociales en Europa. La propuesta de la Comisión Europea de octubre del 2008 se ve relegada por el alto coste económico que supondría en muchos países y el impacto en las pequeñas y medianas empresas (pymes). “No podemos hablar sólo de los beneficios, hay que ver los costes de la medida”. Avances como la baja paternal de cuatro semanas han sido aplazados por la crisis.

En los países del Norte de Europa, si un hombre no comparte la baja y no está en casa, se le considera un mal padre".
Transcripción del artículo publicado por el digital La Vanguardia con fecha 15 de octubre de 2010.
La crisis frena la propuesta para elevar hasta 20 semanas la baja por maternidad
Beatriz Navarro. Bruselas. Corresponsal
Corren malos tiempos para las conquistas sociales. La propuesta europea para ampliar a 18 semanas o incluso 20 la baja maternal ha encallado, víctima de las divergencias ideológicas habituales y la mala situación económica.
La propuesta de la Comisión Europea vio la luz en octubre del 2008, cuando la crisis se notaba pero no ahogaba. Dos años después el debate sigue empantanado. Y, ante la resistencia de la patronal y países como Alemania, Francia o el Reino Unido, es probable que en los próximos días el Parlamento Europeo dé marcha atrás en su idea de que la baja pase a ser no de 18 semanas (desde las 14 que marca la directiva actual), sino de 20, remuneradas con el 100% del sueldo, con dos más optativas para el padre.
La iniciativa de ampliar la baja maternal en Europa está pensada para aumentar la tasa de empleo femenino y aliviar el declive demográfico del continente, pero el corto plazo se impone y el debate se centra ahora mismo en el alto coste económico que supondría en muchos países. Preocupa en especial el impacto en las pymes.
En un momento en que todos los gobiernos adoptan programas de austeridad, con varios países bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional, “nadie está por la labor de aprobar esta medida”, explican fuentes diplomáticas; “No es un tema al que le preceda una presión social real, como sí la hay sobre la edad de jubilación o la contratación”. Así las cosas, es posible, señalan varias fuentes consultadas para este reportaje, que la propuesta acabe durmiendo el sueño de los justos.
La eurodiputada socialista Edite Estrela, portuguesa, es la responsable del informe que plantea elevar a 20 semanas la baja para proteger la salud y seguridad laboral de las madres pero también porque, reivindica, “hay que cambiar la mentalidad a través de la legislación”. “En los países del Norte, si un hombre no comparte la baja y no está en casa, se le considera un mal padre; en el Sur, un padre que coge la baja es un mal trabajador”, decía en una entrevista en la web de la Eurocámara.
“No podemos hablar sólo de los beneficios de la medida, hay que ver también los costes y encontrar la mejor solución”, reclama el diputado conservador alemán Thomas Mann. Y en ello están los grupos políticos europeos, tratando de negociar un compromiso que podría dejar la reivindicación en 18 semanas y la prestación, en el 80% del salario.
“Yo esta propuesta no la firmo”, advierte el eurodiputado de los Verdes Raül Romeva. “El Parlamento Europeo debería marcarse su propio horizonte, no automutilarnos”, protesta el representante de ICV. “El argumento de la crisis para no hacer políticas sociales me suena a excusa, me parece falso porque –aduce– para otras cosas sí se ha encontrado dinero, como los bancos”. Hay informes que demuestran que esta medida aumentará un 1% la tasa de participación femenina en el 2020, recuerda. “La disminución del paro y el aumento de las cotizaciones suplen los costes”.
Como lamenta Romeva, ni siquiera los sindicatos europeos se han movilizado. “Es normal que no se hayan movido más, en el mundo real hay problemas mucho más graves”, opina Steven d’Haeseleer, de la patronal europea Business Europe, muy crítico con la posición maximalista de la Eurocámara. “Ya teníamos problemas con las 18 semanas, así que la idea de llegar a 20 es simplemente inimaginable”. Tampoco tiene muchos aliados la idea de que la directiva –pensada para proteger el posparto y la lactancia– se amplíe a los hombres, aunque se plantee para reducir el riesgo de discriminación laboral.
La patronal europea, obviamente, no vota, pero en la Eurocámara tiene de su lado a liberales y conservadores, con excepción del PP español. “Por coherencia interna, estamos a favor de las 18 semanas”, explica la diputada Teresa Jiménez Becerril. En el Consejo todos los países recelan de la iniciativa, en especial Alemania, donde a diferencia de España no es la Seguridad Social la que paga la prestación, sino las empresas.
España sólo está dispuesta a aceptarla si no le supone más gasto: es decir, si pueden sumar las dos semanas de baja paternal a las 16 semanas que tienen las madres trabajadoras. La crisis se ha cobrado otros avances sociales, como el plan para elevar de dos a cuatro semanas la baja paternal; previsto para enero, con suerte, se lanzará en el 2012.
Calendula
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