EL AMOR NO TIENE SEXO. ¿Tiene un fundamento la creencia que los hombres están interesados en el sexo y las mujeres en el amor?
¿Los hombres desean y las mujeres aman? Las madres solteras, ¿estamos a favor de esta aseveración, en contra, o pensamos que la especie humana está evolucionando hacia una nueva cultura amorosa y sexual?
Los que afirman que los hombres desean y las mujeres aman se basan en que el apetito sexual de los varones es intenso porque de eso dependió, en sus orígenes, la reproducción y propagación de la especie humana. Las mujeres, desde este punto de vista, necesitan más protección y cariño porque el prolongado embarazo humano las limita físicamente.
También se hace hincapié en que “los hombres tienen un hipotálamo —zona del cerebro en la que se origina el deseo sexual— más grande que el de las mujeres y, además producen un veinte por ciento más de testosterona que ellas.” A eso se le llama determinismo biológico.
Los patrones de género
“Puesto que los humanos hemos evolucionado y no somos ya aquellas criaturas primitivas —o, al menos, no tan primitivas—, ¿no tendrán la cultura y sus mandatos algo que ver en todo esto?
Estos mandatos crean modelos de comportamiento y se enraízan con tal profundidad que acaban pareciéndose a leyes naturales, pero no lo son.”
Los patrones de género más generalmente aceptados —los que indican cómo deben comportarse socialmente las mujeres y los hombres para encuadrase en lo considerado masculino y femenino—, dicen que es más hombre quien más potencia sexual demuestra, cuantas más mujeres conquista. En oposición, una mujer será más femenina cuanta más entrega, compromiso y apasionamiento demuestre en el amor.
Opuestos complementarios
En la sociedad, hombres y mujeres bailan con “músicas diferentes”. Los varones hacen ver que se enamoran para obtener sexo. Y las mujeres, para obtener amor, suelen adoptar conductas sexuales que tal vez exceden a su propio deseo. Y unos tienen prohibido el sentimiento, mientras que las otras tienen prohibido el deseo si no lo acompañan de enamoramiento.
“En realidad, tanto el amor como la sexualidad son componentes de nuestra esencia humana. No son propiedad de un sexo o del otro. Los hombres aman y las mujeres desean, sólo que, debido a los mandatos culturales, han visto cómo se dificultaba la vivencia y la expresión de estas emociones.”
La base biológica existe, pero es sólo una base. Sobre esta base creamos el amor, vivimos el sexo de un modo que va más allá de la mera fisiología. Éste es un maravilloso desafío que se nos presenta a los unos y a las otras.
Procedencia de la información:
Revista Cuerpo Mente nº 20
Artículo: El amor no tiene sexo
Autor: Sergio Sinay, periodista y terapeuta gestáltico
Calendula
calendula@yosoymadresoltera.com

