Quedó embarazada por primera vez de un novio de la adolescencia al que había dejado. Tuvo a su primera hija a los 26 años. “Fue fuerte cuando me enteré, pero tenía que afrontarlo”, cuenta Verónica Illanes, una mujer que se animó a transitar la experiencia de ser madre soltera.

Seis años después, se puso de novia y tuvo otro hijo. Ella trabaja desde los 14 años haciendo tortas para eventos. Y hace cuatro años dicta cursos de cocina y pastelería en el establecimiento penitenciario N° 3 para mujeres en Bower.

Emprendedora. Verónica tiene dos hijos. Para sostener el hogar, cocina y dicta cursos de pastelería.

Veronica cocina y dicta cursos de pastelería.

“Salimos una vez, estuvimos juntos y me quedé embarazada a los 26 años. Había sido un novio de la adolescencia. Fue fuerte cuando me enteré, pero tenía que afrontarlo”, cuenta Verónica Illanes, una mujer que se animó a transitar la experiencia de ser madre soltera.

“Siempre tuve la certeza de que si la vida me traía esta prueba, era por algo. Creo que Dios te pone situaciones porque sabe que estás preparado para enfrentarlas. Sentí que venía algo especial a mi vida. Le puso “Luz” a su primera hija, porque intuía que ella iba a iluminar su camino. “De hecho su nombre significa la luz que trae alegría al hogar”, explica.

Verónica recuerda que hace 13 años ser mamá soltera era como estar en el ojo de la tormenta. “Se condenaba mucho, pero no me importó lo que pensara la sociedad. En cambio ahora se acepta como algo normal y esta situación se da en todas las clases sociales”, advierte.

Confiesa que sabía que su embarazo iba a enfrentarlo sola. Su hija Luz nació un 3 de enero, fue sietemesina y la tuvo por parto normal en la Maternidad Nacional.

Verónica está acostumbrada a trabajar desde los 14 años, se armó de fortaleza y, en el poco tiempo que le dejan las labores maternas, elabora y decora tortas para cumpleaños, comuniones y casamientos. También hace muñequería “country soft”.

Ya sabiendo lo que significaba afrontar una hija con entereza y determinación, intentó retomar su vida, se puso de novia y quedó embarazada de nuevo.

El padre de su segundo hijo lo visita periódicamente, y le da una pequeña ayuda económica.

Su capacidad para sobreponerse a las adversidades la hizo ayudar a otros: hace cuatro años dicta cursos de cocina y repostería en el penal de Bower.

Procedencia de la información:
La Voz
“Es un orgullo hacerme cargo de mis hijos”

Calendula
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